La primera comida del día, que es el desayuno, debe proporcionar la energía necesaria para emprender las actividades del día; sin embargo, esta comida es la más descuidada, negando de esta forma recuperar energía a nuestro cuerpo y tampoco rendir al máximo en nuestras labores.
Se sugiere hacer la prueba de desayunar por lo menos tres días y comparar el estado de bienestar y la energía que sintió esos días. El desayuno debe aportar el 30% de la energía total que debes consumir a diario.
Pretexto: No tengo tiempo
Consejo: Hay que darse tiempo para lo que uno quiera hacer, no necesitas desayunar al despertarte pero sí dentro de las tres horas o cuatro después de hacerlo.
Pretexto: No tengo hambre en la mañana
Consejo: Si empiezas a reorganizar tus hábitos alimenticios y cambiar horarios, es más probable que tengas un poco de hambre por las mañanas.
Pretexto: Estoy a dieta
Consejo: Es mucho mejor que desayunes, a que tengas una hambre desesperada en la tarde o noche, que te haga comer alimentos que no te ayudan a bajar de peso. Además con la falta del desayuno se hace lento tu metabolismo.
El desayuno ideal es el que consta principalmente de carbohidratos complejos (granos, cereales y sus derivados), y carbohidratos (fruta fresca), bajo en grasas y proteínas.
Otra ventaja del desayuno es el beneficio a tu sistema inmunológico haciendo que funcione correctamente y se mantenga fuerte.
Se ha comprobado que aquellas personas que no desayunan ingieren mayor cantidad de alimentos en la comida y la cena, provocando a veces aumento de peso provocado.
viernes, 22 de enero de 2010
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